Abstract
El Congreso de Milán de 1880 marcó un funesto hito en la educación de los sordos. Bajo el lema de “el signo mata a la palabra”, en él se decretó la expulsión de los educadores sordos y el rechazo de las lenguas de signos propias de las distintas comunidades sordas de la educación de los sordos
Después de más de cien años se ha creído interesante recabar la opinión de personas adultas sordas y de una oyente, especialmente vinculada a ellas, sobre las consecuencias que dicho hecho ha tenido y sobre las perspectivas actuales de la educación de los sordos. Con esta finalidad se ha entrevistado conjuntamente a cuatro miembros destacados de la Federación de Sordos de Catalunya (FESOCA). En ella se han abordado temas tales como los modelos de atención educativa, la necesidad de la puesta en práctica de modelos bilingües y biculturales y la función que en ellos tienen los educadores sordos y los intérpretes, las acciones para la aceptación y difusión de la lengua de signos y el reconocimiento de la comunidad sorda como minoría lingüística y cultural en el ´mbito del estado espanol, entre otros
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