Abstract

Introducción
La Estrategia de Promoción de la Salud, considerada clave para el desarrollo humano sostenible, ha sido definida por Nutbeam y Muscat como “. . . el proceso de permitir que las personas aumenten el control sobre su salud y la mejoren . . .” (1). Este proceso implica un enfoque integral que considera transformaciones significativas tanto a nivel estructural, en el entorno físico y organizacional de las instituciones educativas, como en las actitudes y comportamientos individuales y colectivos, abordando especialmente los determinantes sociales de la salud.
Desde la primera Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud, celebrada en Ottawa en 1986, esta Estrategia ha sido reconocida como el pilar fundamental para alcanzar la meta de “Salud para Todos”. A partir de la década de 1980, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), oficina regional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), comenzó a implementar esta Estrategia en diversos ámbitos, incluyendo de forma destacada el contexto académico (2).
En el actual contexto de crisis global, tal como ha sido definido por el Foro Económico Mundial (3), que abarca el cambio climático, la crisis energética, la inseguridad alimentaria, la inflación, las pandemias y otros fenómenos interrelacionados, la Promoción de la Salud adquiere una renovada relevancia. Esta se inscribe inicialmente en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y hoy en la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) (4). En este marco, la educación se configura como un espacio estratégico para implementar acciones de promoción a través de iniciativas como las Escuelas Promotoras de Salud (EPS) y las Universidades Promotoras de Salud (UPS) (5,6).
En América Latina y el Caribe, bajo el liderazgo de la OPS/OMS, estas iniciativas han tenido un desarrollo significativo (7 –9). La Iniciativa Regional de EPS, lanzada oficialmente en 1995 tras un proceso de múltiples consultas entre y con los países, ha influido también en instituciones del sector salud mediante programas como la iniciativa Hospital Amigo de la Lactancia Materna y las Maternidades Seguras y Centradas en la Familia con enfoque intercultural (10 –12). No obstante, persisten desafíos para que el propio sistema de salud se constituya en un agente activo de promoción (13).
Desde su origen, la Iniciativa EPS ha promovido tres componentes fundamentales: Educación para la Salud con enfoque integral y desarrollo de Habilidades para la Vida (HpV); Entornos Saludables en lo físico y lo psicosocial, y Servicios de Salud, Alimentación Saludable, y Vida Activa y acceso equitativo. Sin embargo, el desarrollo de procesos explícitos de certificación y acreditación institucional ha sido limitado. Aunque desde el año 2002 se reconoce la necesidad de establecer marcos consensuados para ello a nivel nacional e internacional (6,14), aún no se ha consolidado un sistema científico y verificable que sustente estas iniciativas.
Durante los últimos 15 años, pese a múltiples encuentros y esfuerzos de redes regionales e internacionales, no se han logrado avances sustantivos en procesos de certificación, acreditación, ni en investigación que respalden empíricamente el impacto de las UPS. En este contexto, la experiencia y trayectoria de la institución acreditadora GRANA (Generación de Recursos para la Acreditación en las Naciones de América) ofrece una oportunidad clave. Su compromiso con el desarrollo de metodologías de acreditación y su experiencia internacional posicionan a GRANA como un actor estratégico para impulsar herramientas como el Sistema de Evaluación de Acreditación y Seguimiento (SIEVAS), que busca fortalecer, evaluar y legitimar científicamente los procesos de Promoción de la Salud en instituciones académicas.
La Promoción de la Salud en el ámbito académico
El aumento significativo en el acceso y la oportunidad de completar programas educativos por parte de los jóvenes destaca la función y responsabilidad clave de las instituciones académicas en la formación de una ciudadanía solidaria, crítica y comprometida. En la región de las Américas, existe una larga trayectoria de programas escolares y universitarios que han oscilado entre intervenciones limitadas, basadas en un modelo vertical, medicalizado y asistencialista, y enfoques más integrales que reconocen la salud como resultado de procesos colectivos de transformación de los determinantes sociales.
Históricamente, la Educación para la Salud se caracterizó por la transmisión unidireccional de contenidos sobre enfermedades específicas, con escasa consideración de HpV y sin abordar temas esenciales como la sexualidad, la salud mental, el suicidio o la violencia. Sin embargo, en las últimas décadas, múltiples transformaciones globales han promovido un consenso creciente sobre la estrecha relación entre salud, educación y desarrollo. Este giro ha facilitado procesos de capacitación en el ámbito universitario y transformado la enseñanza desde los niveles primarios hasta los superiores, consolidando la salud como componente esencial del desarrollo humano y proceso social dinámico.
Asimismo, la descentralización y la desconcentración de los sectores salud y educación han redefinido el rol de actores locales, reconociendo la importancia de las comunidades y sus particularidades étnicas y culturales para una mayor autonomía y participación en el diseño e implementación de políticas y programas sanitarios.
Las Iniciativas EPS y UPS han sido fundamentales en este proceso, contribuyendo al diseño de estrategias integrales y sostenibles que mejoran el acceso a servicios y consolidan entornos educativos como espacios de bienestar. Estas iniciativas se fundamentan en marcos técnico-científicos validados por organismos internacionales como la OMS y la OPS (6,14,15).
Las instituciones académicas promotoras de salud se constituyen como plataformas articuladoras de esfuerzos multisectoriales y multidisciplinarios orientados al bienestar colectivo. Como tales, tienen el potencial de erigirse en modelos de referencia institucional, tanto en políticas internas como en la creación de entornos físicos seguros, inclusivos y saludables que favorezcan la enseñanza, el aprendizaje, el bienestar y la calidad de vida. Su contribución va más allá de la transmisión de conocimientos, promoviendo aprendizajes participativos centrados en valores, actitudes, habilidades y conductas que fortalezcan el bienestar y la calidad de vida individual y colectiva.
Pensar en entornos cotidianos como espacios promotores de salud implica reflexionar sobre las condiciones físicas, sociales y culturales en las que se desarrolla la vida, familias, comunidades, escuelas, universidades, y cómo estas pueden facilitar o limitar el bienestar y la calidad de vida. En estos espacios se espera promover actitudes y prácticas de autocuidado, cuidado mutuo, solidaridad y protección de la vida.
La forma en que se concibe la salud es central en el diseño de estos entornos. Si se entiende salud exclusivamente como ausencia de enfermedad, los esfuerzos se centrarán en la prevención de enfermedades y promoción de estilos de vida saludables. En cambio, si se asume una perspectiva integral, que abarca el bienestar y la calidad de vida, el desarrollo humano sostenible y la participación social, las instituciones deben asumir el desafío de construir culturas de vida comprometidas con la producción social de la salud. Esto implica no solo informar y promover, sino también desarrollar procesos participativos, solidarios y corresponsables a nivel local y global.
En cualquier caso, ser un entorno saludable no es un estado estático, sino un proceso dinámico de fortalecimiento institucional y comunitario. Las condiciones y desafíos cambian, y es esencial sostener una apuesta permanente por la mejora de las condiciones de vida, la participación social y la promoción del bienestar y la calidad de vida.
La Iniciativa Mundial de EPS de la OMS, y su adaptación en las Américas liderada por la OPS/OMS, ha tenido un desarrollo significativo, siendo objeto de análisis desde diversas perspectivas. En general, los estudios coinciden en reconocer los avances sustantivos logrados en el campo de la Promoción de la Salud en los entornos educativos (16).
Redes de Escuelas y Universidades Promotoras de Salud
La colaboración técnica-científica para implementar Estrategias de Promoción de la Salud en el ámbito académico ha consistido en difundir conocimientos, metodologías y en fomentar el intercambio de experiencias entre países. En este marco, la OPS/OMS apoyó inicialmente la realización de reuniones regionales y subregionales, que dieron lugar a la constitución de redes como la Red Iberoamericana de Universidades Promotoras de la Salud (RIUPS), anteriormente Red Latinoamericana de Universidades Promotoras de la Salud (RLUPS); la Red Latinoamericana de Escuelas Promotoras de la Salud (RLEPS), y la Red Caribeña de Escuelas Promotoras de la Salud (RCEPS). Estas redes constituyen espacios para el intercambio de ideas y de recursos y experiencias, y al mismo tiempo impulsan el compromiso y entusiasmo de docentes, estudiantes, familias y otros actores clave en el movimiento de la Promoción de la Salud en contextos académicos.
La RIUPS se gestó en la Primera Reunión sobre UPS, realizada en Chile en el 2003, donde se propuso adoptar y adaptar el Modelo de las EPS al ámbito universitario (8). En la segunda reunión, en Edmonton, Canadá (2005), se formalizó la creación de la RLUPS, basada en la experiencia previa de las redes escolares. Posteriormente, en la tercera reunión en Ciudad Juárez, México (2007), y con la participación de instituciones académicas españolas, se propuso y adoptó el nombre de RIUPS (6).
Las redes latinoamericanas y caribeñas de EPS también emergieron de consultas regionales entre y con los países. La RLEPS se constituyó oficialmente en 1996 en Costa Rica, mientras que la RCEPS nació en el 2001 en Bridgetown, Barbados. Las sucesivas reuniones (México 1998, Quito 2002, San Juan 2004, y St. Vincent 2007) fortalecieron los vínculos entre y con los países y fomentaron la consolidación de Comisiones Nacionales Mixtas.
La misión de estas redes es apoyar la organización y consolidación de EPS y UPS en cada país, facilitar el intercambio de experiencias y establecer canales de comunicación multidireccionales que favorezcan mejoras en salud y educación. Algunas redes han definido claramente sus propósitos, objetivos y estrategias de trabajo, lo que facilita su seguimiento y evaluación pertinente y correspondiente. Además, fomentan el diálogo permanente sobre Promoción de la Salud y la Educación para la Salud en diversos contextos y tiempos.
Desde su creación, la RIUPS ha promovido encuentros y procesos de fortalecimiento institucional para las UPS (17) y se han publicado guías para facilitar la gestión institucional, como la Guía para la autoevaluación de la red chilena de UPS (18), la Guía colombiana (19) y el documento de Certificación Nacional e Internacional de UPS publicado por la RIUPS que retoma la necesidad de contar con procesos de certificación que reconozcan a las instituciones que cumplen criterios definidos nacional o internacionalmente (7,20).
Durante el X Congreso Iberoamericano de UPS en Coímbra, Portugal (2022), se realizó un taller sobre procesos de acreditación y certificación, donde se propusieron valores, objetivos e ítems de evaluación para apoyar a las universidades en la definición de una hoja de ruta hacia una UPS sólida y sostenible (21). Estas propuestas fueron retomadas y desarrolladas en el encuentro de la RIUPS en Niterói, Brasil (2024).
En el 2009, nació la Comisión de Asuntos de Juventud y Participación de Estudiantes con el fin de fomentar la participación de estudiantes como agentes multiplicadores en sus contextos educativos, familiares y sociales. Esta Comisión ha promovido publicaciones y transformado el rol de los estudiantes como líderes en Promoción de la Salud (22).
El análisis de la trayectoria de la RIUPS muestra la importancia del trabajo en red y que requiere su continuo fortalecimiento dirigido a sistematizar aprendizajes, potenciar alianzas interinstitucionales e intersectoriales y a promover la continuidad y sostenibilidad de las acciones pertinentes. El trabajo en redes permite sistematizar procesos dirigidos a formar un capital humano capaz de generar entornos saludables que favorezcan el bienestar, la calidad de vida y el cuidado individual y colectivo. Por esto, es imprescindible formalizar metodologías que cualifiquen y fortalezcan el aporte de las UPS a la gestión en salud de las comunidades educativas y de los países a través de procesos sistematizados de certificación y acreditación internacional. Los principales acontecimientos en la evolución de las Redes de UPS en las Américas se presentan en la Tabla 1.
Principales hitos en la evolución de las Redes de UPS en las Américas
Fuente: Resumen elaborado por los autores.
Sistema de Evaluación de Acreditación y Seguimiento (SIEVAS) en la Evaluación de Instituciones Académicas Promotoras de Salud
El sistema SIEVAS, oficialmente registrado en el Registro Público del Derecho de Autor de México en septiembre del 2013 (registro No.: 03-2013-091910455400-01), es la plataforma de evaluación en línea desarrollada por la organización GRANA (23). Es una herramienta innovadora para facilitar los procesos de evaluación y acreditación internacional de instituciones y programas universitarios mediante un modelo estructurado, transparente y participativo.
SIEVAS permite la evaluación continua y cíclica de programas educativos en diferentes ámbitos académicos, y especialmente en el universitario, implementado por GRANA y aplicado ya en más de 500 programas educativos a lo largo de las Américas, con la participación de más de 40 000 evaluadores. Su diseño robusto y flexible lo posiciona como una herramienta altamente eficaz, útil y, a su vez, necesaria para evaluar universidades que implementan las Estrategias de Promoción de la Salud.
El sistema SIEVAS ofrece un enfoque integral y dinámico para la evaluación de la calidad y la efectividad de programas en salud y educación, garantizando no solo el cumplimiento de los estándares nacionales e internacionales, sino también el fortalecimiento de la contribución de las universidades al bienestar y a la calidad de vida de sus comunidades. Su capacidad para generar resultados en plazos breves y su enfoque en la mejora continua lo convierten en un recurso valioso en el ámbito de la educación superior con perspectiva de salud.
A diferencia de los procesos tradicionales de evaluación, usualmente extensos y centrados en criterios locales, SIEVAS es una metodología integral que agiliza los tiempos y amplía el alcance mediante indicadores alineados a referentes internacionales. En el año 2025, siguiendo un proceso sistemático multidisciplinario y multisectorial para evaluar aspectos clave de programas y políticas, SIEVAS fue adaptado para procesar la certificación y la acreditación de las UPS (24).
A la fecha SIEVAS no ha sido aplicado para la acreditación de UPS. Sin embargo, el sistema ha sido ampliamente utilizado y validado en la acreditación de programas universitarios del área de la salud en diversas instituciones de educación superior en México, entre ellas la Universidad de Guadalajara, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Universidad Autónoma de Querétaro, la Universidad de Guanajuato, la Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Juárez del Estado de Durango.(25) Estas experiencias han permitido consolidar la fiabilidad operativa, la validez de contenido y de constructo, así como la aplicabilidad institucional del modelo.
En términos de fiabilidad, el manuscrito describe el funcionamiento del SIEVAS mediante rúbricas estandarizadas, indicadores definidos y escalas cuantitativas, aplicadas de forma paralela por comités internos institucionales y comités externos internacionales, lo que garantiza consistencia interevaluador, trazabilidad de evidencias y replicabilidad de resultados.
Respecto a la validez, se profundiza en su alineación con marcos internacionales de promoción de la salud y en su trayectoria de aplicación previa, que respalda la solidez conceptual y metodológica del sistema.
La aplicabilidad se enfatiza en el valor novedoso de la propuesta de adaptación del modelo SIEVAS al ámbito de la promoción de la salud universitaria, reconociendo explícitamente las variables diferenciales entre la acreditación de programas académicos y la acreditación de una universidad como entorno promotor de la salud, tales como el enfoque socioecológico, la gobernanza institucional, la participación multisectorial, el impacto comunitario y la transversalización de la salud en políticas, currículos y entornos. La solidez del SIEVAS es su constante actualización del sistema decimal basado en 10 rubros, 100 subrubros, 1 000 indicadores generacionales, y 10 000 referencias bibliográficas interconectados en un ecosistema de mejora continua (26).
Los 10 rubros de evaluación de programas de GRANA se articulan estratégicamente con la acreditación internacional de Universidades Promotoras de la Salud al garantizar que la formación en salud genere impacto social, producción científica pertinente y trayectorias estudiantiles exitosas. La calidad del cuerpo docente, la pertinencia del modelo educativo, las estrategias metodológicas activas y las adecuadas infraestructura y tecnologías fortalecen entornos universitarios saludables. Asimismo, la extensión y vinculación, el reconocimiento internacional y una gestión normativa, administrativa y financiera coherente aseguran sostenibilidad institucional, gobernanza efectiva y una promoción de la salud transversal, integral y basada en evidencia.
De este modo, el artículo no presenta una acreditación ya concluida de UPS, sino una propuesta metodológicamente fundamentada y empíricamente respaldada de adaptación y proyección del modelo SIEVAS, con el objetivo de aportar a la comunidad científica un marco evaluativo sólido, replicable y alineado con los principios internacionales de promoción de la salud en el ámbito universitario.
Las ventajas comparativas del SIEVAS incluyen, entre otras: los breves plazos de evaluación permitiendo respuestas oportunas a necesidades institucionales; el uso de criterios tanto nacionales como internacionales, promoviendo y permitiendo la comparabilidad global; la incorporación sistemática de la metaevaluación, lo que enriquece la retroalimentación del proceso; la promoción de la mejora continua mediante un modelo de evaluación interactivo, y la valoración de la eficiencia y la eficacia de la contribución institucional al bienestar y a la calidad de vida en el ámbito académico y sus áreas circundantes. El sistema SIEVAS con su enfoque estructurado fortalece la posibilidad de implementar evaluaciones rigurosas y adaptadas a la especificidad del trabajo en Promoción de la Salud, dotando de legitimidad y mejora continua a las universidades comprometidas con este paradigma. En la Tabla 2 se presentan los diez elementos clave considerados en la plataforma que han sido adaptados a sus características particulares para la evaluación, certificación y acreditación de las UPS.
Dimensiones del Sistema SIEVAS adaptadas a las Universidades Promotoras de Salud
Fuente: Resumen elaborado por los autores.
Análisis y conclusiones
La región de las Américas y el Caribe ha desempeñado un papel pionero en el desarrollo e implementación de la Estrategia de la Promoción de la Salud, desde la publicación del informe A New Perspective on the Health of Canadians (1974) por el entonces Ministro de Salud y Bienestar de Canadá, Marc Lalonde. Este documento marcó un hito al establecer la Promoción de la Salud como un eje fundamental para el desarrollo humano sostenible (27).
Las universidades tienen una función estratégica y clave no solo como espacios formadores de ciudadanía crítica, comprometida y responsable, sino también como modelos institucionales capaces de implementar políticas saludables y sostenibles. Paralelamente, tras la reconfiguración del orden internacional post Segunda Guerra Mundial, existe un corpus normativo robusto en materia de derechos humanos impulsado desde el sistema de Naciones Unidas, donde la interrelación entre derechos humanos, salud, y educación resulta esencial para el desarrollo integral y sostenible de las personas. En la región de las Américas, las iniciativas EPS y UPS, fundamentadas en marcos técnico-científicos y validadas por organismos internacionales, han sido fundamentales en este proceso, contribuyendo al diseño de estrategias integrales y sostenibles que mejoran el acceso a servicios de salud, a la nutrición saludable y a la vida activa, consolidando así entornos educativos como espacios de bienestar y calidad de vida.
La trayectoria y la experiencia de la RIUPS resalta la importancia del trabajo en redes, tanto para sistematizar y evaluar los procesos y acciones de la Estrategia de la Promoción de la Salud como para formalizar los modelos y metodologías que cualifiquen y fortalezcan el aporte de las UPS a la gestión de los países a través de procesos formalizados de evaluación, certificación y acreditación internacional.
No obstante, a pesar del reconocimiento normativo y conceptual, se constata un avance limitado con la consolidación de procesos formales de evaluación, certificación y acreditación de la iniciativa de Estrategias de la Promoción de la Salud en el ámbito universitario. Esta brecha evidencia la necesidad de fortalecer y consolidar la definición y la sistematización de criterios pertinentes, el proceso de la compilación de experiencias a nivel nacional e internacional, la evaluación rigurosa de las estrategias y acciones, la producción del conocimiento pertinente y su diseminación correspondiente.
Las acciones de Estrategias de la Promoción de la Salud en las universidades son fundamentales no solo para el bienestar y la calidad de vida de sus comunidades internas, sino también para generar un impacto positivo en los territorios y comunidades con las que se vinculan. La sinergia entre salud, educación y participación comunitaria, junto con el respaldo normativo de los derechos humanos, exige un liderazgo comprometido desde las instituciones de educación superior orientado a la transformación estructural de sus entornos.
Pese a los logros alcanzados en las últimas décadas, persisten importantes desafíos en materia de evaluación, certificación y acreditación de las UPS. Por lo tanto, resulta urgente adoptar un enfoque sistematizado, colaborativo y basado en evidencia, que permita compartir a nivel global las buenas prácticas existentes y garantizar el cumplimiento efectivo de los compromisos institucionales con la salud, el bienestar y la calidad de vida en el ámbito universitario. En este sentido, herramientas como la plataforma SIEVAS representan un avance significativo al ofrecer un sistema de evaluación estructurado y basado en criterios de calidad claramente definidos, lo que facilita la implementación de procesos de mejora continua y comparabilidad internacional.
Footnotes
Acknowledgements
Los autores agradecen la contribución de la licenciada María Constanza Mendoza sobre la trayectoria de la RIUPS, y aclaran que no es responsable por la versión actual del texto.
Declaración de conflicto de intereses
Ningún conflicto declarado.
Financiación
Ninguna financiación declarada.
